Caballos: ¿Cuándo llamar a nuestro veterinario?

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En algunas ocasiones, puede que tu caballo tenga un comportamiento extraño. Te damos las claves para saber cuándo debes llamar al veterinario.

Muchas afecciones que consternan a los caballos y a los ponies son consecuencia de la domesticación. La naturaleza de los equinos es vivir en manada, comer pequeñas cantidades de hierba y estar en constante movimiento. Por eso, la vida como animal doméstico no les resulta del todo fácil y las equivocaciones del ser humano, generalmente por ignorancia, pueden ocasionar problemas de salud y conducta.

Los caballos son animales muy sociables y, por instinto, están hechos para pasear continuamente, por eso, el hecho de pasar largas horas en el box puede ocasionar en el equino aburrimiento, sentimiento de soledad y frustración, lo que a menudo genera problemas como: morder los comederos, dar patadas a las paredes de la cuadra, o, incluso, el estreñimiento y los cólicos.

Lo más importante es que conozcamos a nuestro caballo, lo observemos y aprendamos cuál es su comportamiento normal. Así, podremos advertir las conductas inusuales y preocuparnos cuando algo no marche de forma corriente. Si vemos que algo no va conforme a su comportamiento de siempre, debemos analizar la salud de nuestro caballo haciéndonos las siguientes preguntas:

  • Secreciones: ¿se dónde se producen (ojos, nariz, orejas, etc.)? ¿tienen pus? ¿son muy líquidas? ¿tienen sangre?
  • Orejas: ¿están inflamadas? ¿caídas?
  • Boca: ¿está salivando? ¿deja caer la comida? ¿inflamación de encías?
  • Comida y bebida: ¿está comiendo? ¿ha bebido? ¿mucho o poco?
  • Tos: ¿es seca o áspera? ¿produce fluidos?
  • Respiración: ¿es normal? ¿es rápida o demasiado lenta?
  • Diarrea: ¿es muy líquida? ¿tiene sangre?
  • Estreñimiento: ¿cuánto tiempo lleva sin hacer una deposición?
  • Orina: ¿es muy oscura? ¿tiene sangre?
  • Pelaje: ¿pierde demasiado pelo cuando no es época de muda? ¿tiene picores? ¿tiene llagas?
  • Cojera: ¿en qué pata? ¿tiene la temperatura elevada? ¿localizas si es en el casco o en el resto de la extremidad?
  • Peso: ¿ha perdido mucho peso? ¿ha engordado?
  • Inflamaciones: ¿tiene hinchazón? ¿dónde?

Ahora, aquí la duda que nos surge a muchos de nosotros: ¿cuándo llamamos al veterinario? Pues bien, las principales causas son:

Nuestro caballo padece de un cólico (torsión del intestino)

  • Síntomas: el caballo suda, está inquieto en la cuadra, no para de revolcarse, no puede mantenerse de pie.
  • Para ello, lo sacaremos al caballo fuera de la cuadra y lo pasearemos sin dejarlo que se tumbe en ningún momento hasta que venga el veterinario.

Inflamación de algún miembro anterior o posterior:

  • Que le cause cojera-dolor, e impidiendo su movilidad.

Catarros, Rinitis, Neumonías:

  • Síntomas: Mocos, fatiga, respiración fuerte, tos.
  • Asegurarse de que respire correctamente, controlados y con los fármacos adecuados para que no se les obstruya las vías respiratorias.

Yeguas que estén en gestación:

  • Para ayudarlas en el parto, por si surgiera algún problema.

Todo dependerá de la disciplina que practiquemos, salto, doma, raid, criador, etc.; ya que muchos veterinarios se especializan porque que las lesiones pueden variar mucho dependiendo de la disciplina que practiques.

Los factores más importantes que tenemos que tener en cuenta y nos debe recordar el veterinario:

  1. Nuestro caballo este bien desparasitado a lo largo del año: Los veterinarios aconsejan cada cambio de estación y cambiar de compuesto de desparasitador.
  2. Análisis de sangre: De dos a cuatro al año para comprobar que todo está correcto. Lo que más se controla en estos análisis son los glóbulos rojos, para que el caballo no sufra de anemia. La anemia puede ser causa de:
    • Una mala alimentación
    • Babesia: enfermedad que provoca la picadura de una garrapata (puede ser mortal para el caballo).
  3. Vacunas: Imprescindible que estén en regla todo el año, sobre todo para caballos que estén en competición, cada 6 meses. Si no se lleva este control, puede ser causa de multa e incluso impedir la participación en el concurso. Las principales vacunas son:
    • Gripe equina: consta de dos inyecciones suministradas con seis semanas de descanso entre medias, otra inyección seis meses más tarde y, después, una revacunación anual.
    • Tétanos: igual que la gripe equina.
    • Herpes: dos inyecciones con seis semanas de margen entre ellas y después, una cada seis meses.